Cómo restaurar el Páramo de Guerrero usando agricultura orgánica: El caso de la papa

 

 

Los bogotanos tienen una relación diaria con el Páramo de Guerrero: consumen agua que viene de allí.

 

Y no es poca.

 

El río Frío que nace en el páramo provee de agua a la represa de Tibitó, la cuál abastece a Bogotá y a municipios cercanos.

 

Sin embargo, el Páramo de Guerrero es uno de los páramos más degradados del país.

 

Se cree que el 70% de sus tierras se ha deteriorado por la acción de las malas prácticas agrícolas, el pastoreo intensivo y la minería indiscriminada.

 

Por tanto, proteger este páramo (y los otros 35 que hay en el país) es una prioridad del Gobierno colombiano .

 

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible emitió en 2016 la , a través de la Resolución №1769 cual delimita el Páramo de Guerrero y da instrucciones sobre cómo realizar actividades agropecuarias.

 

Por aquel entonces un grupo de once pequeños agricultores del páramo decidió aplicar dichas instrucciones en sus fincas.

 

La Asociación de productores agroecológicos del Pantano de Arce, ASOARCE empezó a sembrar papa y hortalizas, de forma orgánica, para restaurar los suelos. Los productos han sido de excelente sabor y textura, a pesar de las condiciones adversas del clima y altitud del páramo.

 

Este artículo describe (1) cómo los agricultores controlan plagas y enfermedades en el cultivo de la papa, sin el uso de químicos y (2) la manera en que realizan su trazabilidad.

 

 

Conversión de la agricultura tradicional a la agricultura orgánica

 

Los páramos son ecosistemas naturales cuya principal función es la de regular el flujo y la calidad del agua que de ellos baja.

 

Eso si están bien conservados.

 

Si no lo están, como el Páramo de Guerrero, se diseñan estrategias para que vuelvan a cumplir dicha función.

 

La Resolución №1769 recomienda para este páramo algunas estrategias que buscan proteger los principales servicios ambientales del páramo, es decir, el abastecimiento de agua fresca y la captura de dióxido de carbono o CO2.

 

Los agricultores de ASOARCE vienen aplicándolas en la producción de hortalizas, y especialmente, en la de papa orgánica.

 

La obtención de papa y hortalizas está enmarcada en un sistema agroforestal que integra la producción de alimentos orgánicos con la siembra de arboles nativos y la conservación de las fuentes de agua potable.

 

Cultivo orgánico de papa

 

En el Páramo de Guerrero hay cultivadas más de 150 hectáreas de papa, la mayoría alquiladas para producir semilla y el resto dedicado a producir tubérculos para autoconsumo.

 

Los agricultores de ASOARCE siembran papa para su alimentación pero desean ingresar al mercado de productos orgánicos.

 

Con ese propósito están evaluando catorce variedades de papa, entre comerciales y nativas. Las de mayor producción y resistencia a plagas y enfermedades serán producidas comercialmente.

 

Las variedades comerciales son: Única, Suprema, Superior y Sabanera

 

Las variedades nativas: Pepina, Manzana, Roja Neusa, Corneta, Tornillo, Criolla amarilla, Criolla morada, Corazón de fuego, Corazón rojo y Cacho de cabra.

 

Las evaluaciones se realizan en parcelas de 200 m2 para las nativas y 600 m2 para las comerciales. Las cosechas se hacen a los cuatro meses (nativas) y siete meses (comerciales) de haberse sembrado.

 

Y aunque no ha terminado el proceso de valoración, ya hay tres variedades que sobresalen del grupo: Única, Criolla amarilla y Cacho de cabra.

 

Control de plagas y enfermedades

 

Con el fin de aumentar los rendimientos, los agricultores de ASOARCE escogen las mejores plantas de sus cultivos (selección positiva) y cosechan de allí la papa semilla.

 

Es una actividad que realizan con éxito pues saben identificar plantas sanas y conocen los síntomas de las principales plagas y enfermedades.

 

Para reducir la aparición de defectos fisiológicos, los agricultores proporcionan al terreno los nutrientes que necesita. Según los análisis fisicoquímicos, a los suelos de la vereda Pantano de Arce les hace falta potasio, calcio y magnesio. Ellos los suplen con roca fosfórica, cal dolomita y Patentkali.

 

La semilla es tratada con un bioplaguicida llamado Baculovirus que la protege de la polilla guatemalteca (Tecia solanivora).

Antes de sembrar la semilla, los agricultores la desinfectan con extractos de ajo y ají y de cítricos. Una vez sembrada, saturan el suelo con una solución de peróxido de hidrógeno. Ambas aplicaciones sirven para alejar plagas y enfermedades y estimular el desarrollo de la raíz.

 

Con la misma finalidad, un día después de la siembra, los agricultores colman el suelo con una solución biológica de trichodermabacillus subtilis, bacterias solubilizadoras de fosforo, beauveria bassianalecanicillium lecaniimetarhizium y paecilomyces lilacinus.

 

Emplean micorrizas como biofertilizante y tierra de diatomeas como insecticida ecológico.

 

Una vez germinada la planta, le aplican semanalmente caldo bordelés, oxicloruro de cobre o extracto de toronja, para controlar la gota (Phytophthora infestans).

 

La protección se completa con la siembra de plantas alelopáticas, como cebolla junca o rábano.

 

Trazabilidad y registros

 

La trazabilidad es un conjunto de acciones y métodos que permiten registrar e identificar un producto, desde el origen hasta su destino final.

 

Gracias a esta técnica se puede conocer información importante para la seguridad alimentaria, como por ejemplo, los insumos empleados durante el proceso productivo.

 

Pero también es una herramienta fundamental para los agricultores pues al registrar, evaluar y verificar las actividades, pueden detectar errores a fin de corregirlos y reconocer aciertos para seguirlos implementando.

 

Los agricultores de ASOARCE emplean un sistema que tiene en cuenta:

 

  • los registros de campo

 

  • la identificación de las parcelas, de los sacos de la papa cosechada y del comprador

 

  • el transporte de los sacos

 

  • la fecha de entrega

 

Para identificar las parcelas, los agricultores:

 

  • detallan lo relacionado con especie, variedad, procedencia, número de plantas y fecha de siembra.
 
  • establecen las actividades a realizar en cada parcela, es decir, fecha, tipo de actividad, para qué la hicieron, productos y cantidades empleadas, cantidad del producto cosechada y productos vendidos

 

  • entregan la información a la persona encargada en ASOARCE de sistematizarla.

 

 

La trazabilidad ha permitido a los agricultores de ASOARCE comercializar la papa en nuevos mercados y ser más competitivos. De esta manera cumplen con uno de los requisitos del mercado de compradores y consumidores: la calidad e inocuidad de alimentos.

 

Si quieres saber más sobre producción de papa orgánica, comunícate con José Hernandez (+57 320 8559188, jhernandez563@hotmail.com). José es ingeniero agrónomo, vive en la vereda Pantano de Arce y hace parte de la asociación. Hace tres años que apoya técnicamente a ASOARCE, de forma solidaria.

 

 

Completar la delimitación de los páramos es una tarea pendiente del Gobierno colombiano. La importancia radica en la información que genera sobre el manejo y las restricciones su uso. Pero queda el reto de involucrar a las poblaciones campesinas en los nuevos sistemas productivos. Sistemas que deben ser compatibles con sus necesidades y formas de vida, así como con el mantenimiento de los servicios ambientales.

 

ASOARCE es un claro ejemplo de cómo una comunidad de productores se compromete con la región donde vive. Cumpliendo la normativa recomendada por la autoridad ambiental, sus asociados han desarrollado un sistema de producción de papa que genera beneficios económicos pero también ambientales.

 

Y uno de ellos, la restauración de suelos de la vereda Pantano de Arce, ya se inició. Los resultados de un análisis hecho este año por la Universidad Jorge Tadeo Lozano, muestran la ausencia de residuos de 27 de los productos químicos más utilizados en el cultivo de la papa. La muestra corresponde a una parcela donde se ha sembrado papa orgánica durante los últimos tres años.