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Cinco razones que hacen especial al Páramo de Guerrero para realizar una práctica profesional​

  El Páramo de Guerrero es uno de los páramos más degradados de Colombia. Se cree que el 70% de sus tierras se ha deteriorado por la acción de las malas prácticas agrícolas, el pastoreo intensivo y la minería indiscriminada. Es fundamental por tanto adelantar actividades encaminadas a restaurar dicho ecosistema. La Asociación de productores agroecológicos del Pantano de Arce, ASOARCE lo viene haciendo desde 2015. Y ahora con ayuda de pasantes extranjeros. Conoce la historia de la estudiante francesa Johanna Malard’hie y las razones que la motivaron para realizar sus prácticas en el Páramo de Guerrero.​  Johanna Malard’hie Me llamo Johanna Malard’hie y adoro trabajar en proyectos agroalimentarios. Curso el último año de estudios en la Escuela de Ingenieros Agrónomos en Desarrollo Internacional (ISTOM, por sus siglas en francés). Y como condición de la Escuela para otorgar el título, me especialicé en agroindustria en Montpellier SupAgro, otra institución francesa. A mis 22 años ya estuve en Tailandia, Malasia y Singapur (dos meses), trabajando en la comercialización de productos elaborados con un tubérculo llamado konjac, y en Perú (cuatro meses), colaborando en la gestión de calidad de una empresa agroalimentaria.  Ahora estoy en Colombia por seis meses, aportando mis conocimientos en la elaboración de chips horneados y libres de aceite, hechos con remolacha, yacón y papas nativas. Al país llegué por intermedio de la ONG francesa Competencias Solidarias, organización que pone en contacto a voluntarios profesionales con organizaciones necesitadas de ayuda en áreas técnicas o de gestión.Hubo cinco razones que me convencieron de venir a Colombia y trabajar en el Páramo de Guerrero. Me llamaron la atención en Francia y las pude comprobar aquí. Quiero compartirlas contigo. Razón #1: El objetivo de Paramo Farms Páramo Farms es la empresa que comercializa los productos de ASOARCE y con la que hice el primer contacto para realizar la pasantía. Me gustó que más allá de consolidarse como empresa, Páramo Farms esté contribuyendo a la sostenibilidad de los programas de reconversión del Páramo de Guerrero. Razón #2: El trabajo con los agricultores  Disfruto trabajar con gente de campo. Es amable, sencilla y tiene virtudes que perdimos al emigrar a las ciudades. La comunidad del Pantano de Arce no fue la excepción. Quiere aprender de todo y se preocupa por el medio ambiente: desde hace tres años cultiva papas sin químicos. Y le fue tan bien que empezó a sembrar, igualmente sin químicos, otras raíces y tubérculos (remolachas, cubios y yacón), coles (brócoli y coliflor), vegetales de hoja (acelga) y algunas especies como laurel, romero, caléndula, quinua y amaranto.  Razón #3: El resurgimiento de los cultivos andinos Me encantó saber que en la zona cultivan especies nativas y que los agricultores quieren darle un valor agregado a sus cosechas. Mi labor es ajustar el proceso para industrializar las papas, la remolacha y el yacón. La técnica está avanzada y ha dado buenos resultados en las pruebas de sabor. Razón #4: La renovación del medio ambiente Es emocionante participar en una iniciativa que busca restaurar suelos degradados. En este caso, por la agricultura intensiva y prácticas inadecuadas de ganadería. Los productores han demostrado ser capaces de producir alimentos sin hacer daño al ambiente. Y lo hacen a pesar de las condiciones adversas del clima y altitud del páramo.  Razón #5: La belleza del páramo Saber que Colombia tiene la mitad de los páramos del mundo y que estos abastecen de agua a ciudades e hidroeléctricas, terminaron por convencerme de venir a la zona. Soy una persona afortunada por conocer este ecosistema. Los franceses, y en general los europeos, no saben de su existencia.    Hojuelas de cubios, remolacha, yacón y papa criolla.  Páramo Farms es una empresa que apoya el proyecto de reconversión agroforestal de la comunidad campesina del Páramo de Guerrero.  El proyecto está enfocado en restaurar áreas degradadas y deforestadas de la zona, y convertirlas en modelos de producción orgánicos, diversificados y sostenibles, rescatando especies ancestrales de alta montaña (principalmente, de papas nativas). Como parte de la estrategia y con el objetivo de garantizar la sostenibilidad económica de la comunidad, Páramo Farms ha desarrollado una línea de chips horneados de origen orgánico (100% libres de aceite), con gran aceptación en las pruebas preliminares de sabor y concepto.  En esa etapa es donde Johanna aporta sus conocimientos.  

Premian a campesina colombiana por su desempeño como líder rural

  La ONG Both Ends a través de su iniciativa JWH galardonó en febrero de 2018 a María Elena Pulido, campesina del Páramo de Guerrero, por su liderazgo en acciones orientadas a recuperarlo, mediante agricultura orgánica. El premio es un auxilio económico para apoyar su desarrollo como líder rural y fortalecer sus capacidades técnicas. Pero quién es María Elena, cómo vive y qué hizo para merecer el premio? María Elena Pulido siempre fue diferente. Así como lo fue su abuela materna. Ya en la escuela quería saber más que sus compañeras. Es como si supiera que el conocimiento le iba a abrir muchas puertas. Y se las abrió. Pero llegar allí le costó mucho. El primer obstáculo lo tuvo al finalizar su primaria. Quería ser bachiller pero en la vereda no era posible. Tendría que estudiar en Subachoque, un pueblo cercano, y pagar un transporte diario. Sin embargo, sus padres no pudieron costearlo. Y tuvo que postergar sus sueños. Pero su curiosidad no se detuvo. Siempre le gustó su páramo, sus plantas, sus animales, sus paisajes, y aún el intenso frío, propio de esas alturas. Y nunca olvidó quién le enseñó a cuidarlo. Cada vez que iba con su abuela a la finca donde trabajaba, el dueño le contaba la importancia del páramo y porqué había que protegerlo. Qué sabias fueron esas palabras! El Páramo de Guerrero se ubica al norte del departamento de Cundinamarca, en las zonas altas de los municipios de Carmen de Carupa, Tausa, Zipaquirá, Subachoque, Cogua, Pacho, San Cayetano y Susa. De la superficie total del páramo (casi 42 mil hectáreas), 5 mil están están en Subachoque, municipio donde vive María Elena. El Páramo de Guerrero es uno de los páramos más degradados del país. Se cree que el 70% de sus tierras se ha deteriorado por la acción de las malas prácticas agrícolas, el pastoreo intensivo y la minería indiscriminada.  Sus sueños de terminar los estudios se volvieron a aplazar cuando fue mamá a los 15 años. La situación trajo nuevas responsabilidades pero también muchos gastos, que ella y su esposo Carlos no podían atender. Así que comenzó a lavar ropa para sus vecinos y hacer almuerzos para trabajadores, que repartía llevando a su hija en brazos. Fue una época difícil — pero qué es fácil en esta vida?, se pregunta. Sin embargo, los deseos de aprender seguían vivos. A los 27 años supo de un plan de estudios para adultos en un colegio de Subachoque. Y no lo pensó dos veces. Fueron dos años yendo y viniendo del pueblo. Pero valió la pena. María Elena vive en la vereda Pantano de Arce, ubicada en la parte del Páramo de Guerrero que corresponde a Subachoque, un municipio cercano a Bogotá. Allí viven 70 familias cuyo sustento deriva de la agricultura, principalmente del cultivo de la papa, y la ganadería, dedicada a la producción de leche. La mayoría de las fincas pertenece a pequeños agricultores, quienes producen papa y leche para su autoconsumo. El resto arrienda sus tierras a productores de papa, un cultivo que demanda grandes cantidades de productos químicos. En 2015 sucedió algo que cambiaría su vida. Sus vecinos empezaron a contarle sobre una técnica de cultivo que hacía uso racional de los recursos naturales. Lo que más le impactó fue saber que podía producir papa sin usar químicos. Es que siempre le parecieron muchas las aplicaciones que debían hacerle al cultivo (entre 15–20). Pero todos le decían que era la única forma de producir papa en el páramo.Decidió entonces experimentar con lo que en ese momento supo que se llamaba agricultura orgánica. Junto con algunos vecinos empezó a sembrar papa de forma orgánica, siguiendo las indicaciones de José Hernandez, un ingeniero agrónomo que vive en la vereda.  Y después de muchos ensayos y errores se dio cuenta que podían producirla en sus fincas, de buen sabor y textura, a pesar de las condiciones extremas de clima y altitud del páramo. Para ese entonces ya eran once los productores comprometidos. Y aunque eran conscientes que la producción disminuía, si no usaban químicos, también sabían que podían venderlo a un mayor precio, si lograban darle un valor agregado. Entonces averiguaron y les recomendaron, como primer paso, oficializar ese grupo de productores. De ahí nació ASOARCE, la Asociación de productores agroecológicos del Pantano de Arce. Con el tiempo aprendieron sobre la técnica, se volvieron hábiles en seleccionar la mejor semilla de papa, conocieron productos biológicos que protegían al cultivo de enfermedades y supieron qué plantas ahuyentaban los insectos que dañan la papa. Si bien hasta dentro de un año van a recibir la certificación como productores de alimentos orgánicos, los frutos del trabajo se ven ya. No sólo están produciendo papa orgánica (variedades comerciales y nativas) sino también coliflor, brócoli, cebolla, remolacha, cubios, yacón y quinua. María Elena es la representante legal de ASOARCE. Pero su trabajo no se detiene allí. Además de su rol como esposa, madre y abuela, María Elena atiende reuniones semanales por ser secretaria de la Junta de Acción Comunal de la vereda Pantano de Arce y delegada de las mujeres campesinas ante el Consejo Consultivo de Mujeres en Subachoque. Y gracias al premio recibido, ahora podrá aprender y compartir los frutos de su estudio. Su vida está llena de ocupaciones, pero así le gusta. A los 35 años, María Elena sigue siendo diferente. Igual que lo fue su abuela materna. El premio de María Elena lo concede Both Ends, una organización no gubernamental (ONG) holandesa que trabaja con grupos de justicia ambiental* de países pobres y en desarrollo para lograr un mundo sostenible, justo e inclusivo. Uno de sus proyectos, Joke Waller-Hunter (JWH) Initiative, otorga una pequeña subvención para la educación y capacitación de las personas designadas por su organización como futuros líderes potenciales. * Justicia ambiental significa que todos tienen derecho a vivir en un medioambiente saludable y seguro, sin importar raza, origen étnico o ingreso.       ​

Cómo restaurar el Páramo de Guerrero usando agricultura orgánica: El caso de la papa

El río Frío que nace en el páramo provee de agua a la represa de Tibitó, la cuál ... de Guerrero usando agricultura orgánica: El caso de la papa.

Páramo de Guerrero: Descubra qué hacen los agricultores para protegerlo

Colombia tiene la mitad de los páramos del mundo, con una extensión de 2.9 millones de hectáreas. Allí viven más de 300 mil personas, entre mineros, agricultores y ganaderos. ¿Por qué la asociación decidió proteger a su páramo?

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