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Las innovaciones para restaurar los ecosistemas hídricos vinculan a los pequeños agricultores con el mercado​

   Paramo Farms y Paramo Snacks, han iniciado un trabajo colaborativo con el fin de darle valor agregado a las hortalizas y especies nativas de papa, que en forma orgánica producen los agricultores de la Asociación de Productores Agroecológicos del Pantano de Arce, ASOARCE en su vereda. Específicamente están experimentando con chips horneados sin aceite y papas y hortalizas envasadas al vacío y en atmósfera controlada. El objetivo de dicha alianza es vincular a los productores que desarrollan programas de reconversion amigables con el medio ambiente con el mercado regional. Este artículo describe la secuencia adelantada por los participantes, destaca los desafíos a los cuáles se enfrentan y sienta las bases para presentar el proceso como una experiencia replicable.El Páramo de Guerrero se ubica al norte del departamento de Cundinamarca, en las zonas altas de los municipios de Carmen de Carupa, Tausa, Zipaquirá, Subachoque, Cogua, Pacho, San Cayetano y Susa.Es un páramo que tiene una relación directa con Bogotá porque el río Frío, que nace allí, provee de agua a la represa de Tibitó, la cuál abastece a la capital y a municipios cercanos.Sin embargo, el Páramo de Guerrero es uno de los páramos más degradados del país. Se cree que el 70% de sus tierras se ha deteriorado por la acción de las malas prácticas agrícolas, el pastoreo intensivo y la minería indiscriminada.En consecuencia, proteger este páramo (y los otros 35 que hay en el país) es una prioridad del Gobierno colombiano. Y de sus pobladores también.Así lo entendió ASOARCE, y desde hace cerca de cuatro años viene sembrando papa nativa y hortalizas, de forma orgánica, para restaurar los suelos de sus fincas. Los productos han sido de excelente calidad, sabor y textura, a pesar de las condiciones adversas del clima y altitud donde se encuentran.Con el fin de vincular a ASOARCE con los mercados regionales,  Paramo Farms, una empresa privada de la capital, evaluó diferentes formas de transformación y comercialización de sus productos, para contribuir a la sostenibilidad de los programas de reconversión de la zona.Y para darles un valor agregado, Paramo Snacks, una empresa socia de Páramo Farms, desarrolló productos innovadores para industrializarlos como (1) chips horneados sin aceite y (2) papas y hortalizas envasadas al vacío y en atmósfera controlada. Al horno y sin aceite Las pruebas con chips horneados sin aceite empezaron hace un año y han sido lideradas por el Ing. Químico y socio de Paramo Snacks, Juan Carlos Flórez. La pasante francesa Johanna Malard’hie aportó sus conocimientos durante seis meses. Conoce la historia Juan Carlos viene experimentando con diferentes raíces y tubérculos andinos, producidos por agricultores de ASOARCE. Y ha encontrado los mejores resultados, en cuanto a sabor, textura, olor y color, en la papa criolla, las papas nativas, el yacón y la remolacha. Pero no sólo ha tenido en cuenta los productos del páramo. También ha experimentado con chips horneados de plátano, piña, mango y coco (este último endulzado con azúcares del yacón).Luego de innumerables pruebas de ensayo y error, Paramo Snacks ha perfeccionado la técnica que hace únicos a sus chips: son libres de aceite. Lo cuál no es un logro menor, si se tiene en cuenta que la grasa representa el 30% de las papas fritas comunes.  La calidad final de esos chips depende del horneado, una actividad delicada y exigente, no sólo en mano de obra sino también en materia prima. Por dar un ejemplo, de 100 kilos de yacón, se obtienen 10–15 kilos de chips. El yacón merece aquí una mención especial porque sus carbohidratos no se almacenan en forma de almidón sino como fructooligosacáridos, un tipo de azúcar que el tracto digestivo no digiere. Por tanto, los chips horneados de yacón pueden ser consumidos por personas diabéticas. Los productos de Paramo Snacks ya cuentan con registros del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) y serán lanzados en mercado nacional en Abril del 2019. Que si el proceso tiene sus desafíos? Claro que los tiene. Por ejemplo, hay que saber cómo identificar las mejores variedades, así como aprender a reconocer el estado de maduración óptimo de cada cultivo. Son habilidades estas que van a asegurar la calidad del producto final. La presentación oficial de los chips, los cuales se comercializarán con la marca GOOD CHIPS by Paramo Snacks se realizó en Expoartesanías, la feria más grande de artesanías y productos culturales de Colombia, en diciembre del 2019. En estas pruebas al consumidor los GOOD CHIPS fueron evaluados con tasas de aceptación de hasta 90%. Los productos podrán conseguirse a través de la página en: Envasado al vacío y en atmósfera controlada El envasado al vacío y en atmósfera controlada son dos métodos de empaquetado que tienen como objetivo extender la vida útil de un producto fresco. Pertenecen a lo que en procesamiento de alimentos se llama cuarta gama. La primera gama incluye alimentos frescos, conservados por métodos tradicionales y sin ningún tipo de limpieza. La segunda gama está constituida por alimentos expuestos a un tratamiento térmico para su conservación; por ejemplo, las conservas. La tercera gama son alimentos preservados por congelación, en donde es vital que no se rompa la cadena de frío. Las hortalizas, verduras y frutas de cuarta gama son aquellas que se han seleccionado, pelado, cortado, lavado y envasado, y cuya conservación, distribución y comercialización se realiza bajo cadena de frío. Son alimentos minimamente procesados, sin conservantes ni aditivos, que están listos para ser consumidos crudos, durante un periodo de hasta 10 días. Paramo Farms en alianza con Paramo Snacks vienen experimentando con cuarta gama bajo la dirección de la Ing. de Alimentos, Viviana Carolina Rey, quien luego de ocho meses de trabajo, ha empezado a envasar papas al vacío y verduras en atmósfera controlada. El envasado es la etapa final de un proceso que se inicia con la recepción del producto y continúa con su almacenamiento, adecuación, lavado, corte, desinfección y secado. Su finalidad, como ya se mencionó, es alargar la vida útil de un producto fresco. Y lo hace a través de varios métodos. Por ejemplo, al envasar un producto al vacío, lo que se hace es retirar el aire del interior del envase, con el propósito de retardar su proceso de descomposición. Y al empacarlo en atmósfera controlada, lo que se busca es eliminar el aire del interior del envase y sustituirlo por una mezcla de gases, generalmente gas carbónico, oxígeno y nitrógeno. Ahora bien, tal como sucede con los chips horneados sin aceite, este proceso también presenta sus desafíos. Y enfrentarlos no dependen enteramente de las empresas transformadoras. Por ejemplo, hay que concienciar a la gente de la importancia de consumir productos orgánicos. Así mismo, convencerlos de comprar alimentos de cuarta gama los cuales, al extender su ciclo de vida, ayudan a disminuir significativamente el desperdicio de alimentos debido a su rápida descomposición. Encararlos es fundamental para el éxito de este tipo de procesos. Un dato importante:Cada año se desperdician o pierden alrededor de 1.300 millones de toneladas de alimentos. ¿Es una experiencia replicable en otros páramos? Un categórico sí.El 28 de junio del 2018, el Senado aprobó el proyecto de ley 233 que busca proteger los 36 páramos del país y disponer de sus recursos de manera adecuada.El proyecto es una iniciativa de 33 artículos que propone blindar a los páramos de proyectos como ganadería, agricultura y minería a gran escala que afecten estos ecosistemas estratégicos.La experiencia de innovación que presenta este artículo contribuiría a mejorar la economía y el desarrollo de aquellas comunidades como ASOARCE, que viven en los páramos y que se están esforzando en proteger los recursos naturales a través de actividades agrícolas de bajo impacto y producción orgánica .Eso si, es necesaria la participación de la empresa privada (en este caso, Paramo Farms y Paramo Snacks) para ayudar a crear nuevas organizaciones y transformar las existentes. Esta es la mejor forma de fomentar la iniciativa empresarial y la creación de redes a nivel local. Para más información, contáctenos a info@paramofarms.com.co  ​

Por qué Colciencias premió el impresionante trabajo de estos agricultores​

 El Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, COLCIENCIAS, y el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), acaban de premiar (junto a otras 27 experiencias) a la Asociación de Productores Agroecológicos del Pantano de Arce, ASOARCE, por su innovadora forma de aplicar el conocimiento científico y tecnológico en la recuperación del Páramo de Guerrero. Conozca las razones por las cuáles la asociación se hizo merecedora de tal reconocimiento. El Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) es un programa financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) (o GEF, por sus siglas en inglés). Ha sido implementado desde 1992 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Hoy funciona en 128 países. El objetivo del PPD es ser puente entre el GEF y las organizaciones sociales y de base comunitaria, facilitando el acceso a los fondos y potenciando sus capacidades de gestión. El Programa se concentra en cinco áreas focales: biodiversidad, cambio climático, aguas internacionales, degradación de suelos y contaminantes orgánicos. Para una de ellas, la conservación de la biodiversidad, ASOARCE tiene algo que aportar. Por eso fue premiada. Cinco razones por las cuáles ASOARCE fue galardonado por el PPD El Páramo de Guerrero se ubica al norte del departamento de Cundinamarca, en Colombia. Es un páramo que tiene una relación directa con Bogotá pues la abastece de agua, así como a algunos municipios cercanos. Sin embargo, está muy degradado. Se cree que el 70% de sus tierras se ha deteriorado por la acción de las malas prácticas agrícolas, el pastoreo intensivo y la minería indiscriminada. Por lo tanto, proteger el páramo es una prioridad para sus pobladores. Así lo entendió ASOARCE. Y desde hace tres años, sus agricultores vienen restaurando los suelos deteriorados de sus fincas. Las siguientes son cinco razones por las cuales el PPD dio el reconocimiento a la asociación.  1. ASOARCE produce alimentos orgánicos sin degradar el suelo, y lo hace a pesar de las condiciones adversas del clima y altitud del páramo. Un caso emblemático es la papa. En una zona netamente papera, donde la mayoría de tierras se alquilan para producir semilla, los agricultores de ASOARCE producen papa para autoconsumo, controlando plagas y enfermedades sin el uso de químicos. 2. Las mujeres de ASOARCE tienen un rol fundamental en su gestión: lideran los procesos de producción. Y lo hacen tan bien, que una de ellas fue galardonada por su liderazgo en acciones orientadas a recuperar el Páramo de Guerrero. El premio, concedido por la ONG Both Ends, consistió en un auxilio económico para apoyar el desarrollo como líder rural y fortalecer sus capacidades técnicas.  3. Aplicando buenas prácticas agrícolas, ASOARCE restaura los suelos de sus fincas. Y lo hace cultivando especies nativas. Por ejemplo, sus agricultores siembran más de diez variedades de papa (Pepina, Manzana, Roja Neusa, Corneta, Tornillo, Criolla amarilla, Criolla morada, Corazón de fuego, Corazón rojo y Cacho de cabra). 4. Trabajando conjuntamente con la empresa privada, ASOARCE ofrece un valor agregado a los alimentos orgánicos. Lo cuál ya es una realidad. Paramo Snacks, una empresa socia de Páramo Farms, comenzó a industrializar esos alimentos como (1) chips horneados sin aceite y (2) papas y hortalizas envasadas al vacío y en atmósfera controlada. 5. Los agricultores de ASOARCE reciben ganancias de sus actividades económicas, utilizando al mínimo los recursos naturales y no contaminando ni degradando el suelo.   En qué consiste el premio concedido por el PPD? La experiencia con la cuál ASOARCE participó en el programa de PPD tiene por título Recuperando la integridad ecológica de nuestras fábricas de agua por medio de la restauración participativa comunitaria: ¡Por las futuras generaciones!  Es el resultado del intercambio de conocimientos, saberes, vivencias y acciones de interés general, entre los pobladores de la vereda Pantano de Arce, ubicada en la parte del Páramo de Guerrero que corresponde a Subachoque, un municipio cercano a Bogotá. Fue elegida por los colombianos como una de las 28 experiencias de Conservación de ecosistemas estratégicos y mitigación o adaptación al cambio climático más significativas. Vale destacar que las 28 experiencias se seleccionaron de 90 que se postularon inicialmente. El reconocimiento consiste en un premio de sesenta millones de pesos (aprox., US$19.000), un padrino/madrina tecnológico(a) y un proceso de acompañamiento para fortalecer su desarrollo. Para más información, contáctenos a info@paramofarms.com.co  ​

Cinco razones que hacen especial al Páramo de Guerrero para realizar una práctica profesional​

  El Páramo de Guerrero es uno de los páramos más degradados de Colombia. Se cree que el 70% de sus tierras se ha deteriorado por la acción de las malas prácticas agrícolas, el pastoreo intensivo y la minería indiscriminada. Es fundamental por tanto adelantar actividades encaminadas a restaurar dicho ecosistema. La Asociación de productores agroecológicos del Pantano de Arce, ASOARCE lo viene haciendo desde 2015. Y ahora con ayuda de pasantes extranjeros. Conoce la historia de la estudiante francesa Johanna Malard’hie y las razones que la motivaron para realizar sus prácticas en el Páramo de Guerrero.​  Johanna Malard’hie Me llamo Johanna Malard’hie y adoro trabajar en proyectos agroalimentarios. Curso el último año de estudios en la Escuela de Ingenieros Agrónomos en Desarrollo Internacional (ISTOM, por sus siglas en francés). Y como condición de la Escuela para otorgar el título, me especialicé en agroindustria en Montpellier SupAgro, otra institución francesa. A mis 22 años ya estuve en Tailandia, Malasia y Singapur (dos meses), trabajando en la comercialización de productos elaborados con un tubérculo llamado konjac, y en Perú (cuatro meses), colaborando en la gestión de calidad de una empresa agroalimentaria.  Ahora estoy en Colombia por seis meses, aportando mis conocimientos en la elaboración de chips horneados y libres de aceite, hechos con remolacha, yacón y papas nativas. Al país llegué por intermedio de la ONG francesa Competencias Solidarias, organización que pone en contacto a voluntarios profesionales con organizaciones necesitadas de ayuda en áreas técnicas o de gestión.Hubo cinco razones que me convencieron de venir a Colombia y trabajar en el Páramo de Guerrero. Me llamaron la atención en Francia y las pude comprobar aquí. Quiero compartirlas contigo. Razón #1: El objetivo de Paramo Farms Páramo Farms es la empresa que comercializa los productos de ASOARCE y con la que hice el primer contacto para realizar la pasantía. Me gustó que más allá de consolidarse como empresa, Páramo Farms esté contribuyendo a la sostenibilidad de los programas de reconversión del Páramo de Guerrero. Razón #2: El trabajo con los agricultores  Disfruto trabajar con gente de campo. Es amable, sencilla y tiene virtudes que perdimos al emigrar a las ciudades. La comunidad del Pantano de Arce no fue la excepción. Quiere aprender de todo y se preocupa por el medio ambiente: desde hace tres años cultiva papas sin químicos. Y le fue tan bien que empezó a sembrar, igualmente sin químicos, otras raíces y tubérculos (remolachas, cubios y yacón), coles (brócoli y coliflor), vegetales de hoja (acelga) y algunas especies como laurel, romero, caléndula, quinua y amaranto.  Razón #3: El resurgimiento de los cultivos andinos Me encantó saber que en la zona cultivan especies nativas y que los agricultores quieren darle un valor agregado a sus cosechas. Mi labor es ajustar el proceso para industrializar las papas, la remolacha y el yacón. La técnica está avanzada y ha dado buenos resultados en las pruebas de sabor. Razón #4: La renovación del medio ambiente Es emocionante participar en una iniciativa que busca restaurar suelos degradados. En este caso, por la agricultura intensiva y prácticas inadecuadas de ganadería. Los productores han demostrado ser capaces de producir alimentos sin hacer daño al ambiente. Y lo hacen a pesar de las condiciones adversas del clima y altitud del páramo.  Razón #5: La belleza del páramo Saber que Colombia tiene la mitad de los páramos del mundo y que estos abastecen de agua a ciudades e hidroeléctricas, terminaron por convencerme de venir a la zona. Soy una persona afortunada por conocer este ecosistema. Los franceses, y en general los europeos, no saben de su existencia.    Hojuelas de cubios, remolacha, yacón y papa criolla.  Páramo Farms es una empresa que apoya el proyecto de reconversión agroforestal de la comunidad campesina del Páramo de Guerrero.  El proyecto está enfocado en restaurar áreas degradadas y deforestadas de la zona, y convertirlas en modelos de producción orgánicos, diversificados y sostenibles, rescatando especies ancestrales de alta montaña (principalmente, de papas nativas). Como parte de la estrategia y con el objetivo de garantizar la sostenibilidad económica de la comunidad, Páramo Farms ha desarrollado una línea de chips horneados de origen orgánico (100% libres de aceite), con gran aceptación en las pruebas preliminares de sabor y concepto.  En esa etapa es donde Johanna aporta sus conocimientos.  

Premian a campesina colombiana por su desempeño como líder rural

  La ONG Both Ends a través de su iniciativa JWH galardonó en febrero de 2018 a María Elena Pulido, campesina del Páramo de Guerrero, por su liderazgo en acciones orientadas a recuperarlo, mediante agricultura orgánica. El premio es un auxilio económico para apoyar su desarrollo como líder rural y fortalecer sus capacidades técnicas. Pero quién es María Elena, cómo vive y qué hizo para merecer el premio? María Elena Pulido siempre fue diferente. Así como lo fue su abuela materna. Ya en la escuela quería saber más que sus compañeras. Es como si supiera que el conocimiento le iba a abrir muchas puertas. Y se las abrió. Pero llegar allí le costó mucho. El primer obstáculo lo tuvo al finalizar su primaria. Quería ser bachiller pero en la vereda no era posible. Tendría que estudiar en Subachoque, un pueblo cercano, y pagar un transporte diario. Sin embargo, sus padres no pudieron costearlo. Y tuvo que postergar sus sueños. Pero su curiosidad no se detuvo. Siempre le gustó su páramo, sus plantas, sus animales, sus paisajes, y aún el intenso frío, propio de esas alturas. Y nunca olvidó quién le enseñó a cuidarlo. Cada vez que iba con su abuela a la finca donde trabajaba, el dueño le contaba la importancia del páramo y porqué había que protegerlo. Qué sabias fueron esas palabras! El Páramo de Guerrero se ubica al norte del departamento de Cundinamarca, en las zonas altas de los municipios de Carmen de Carupa, Tausa, Zipaquirá, Subachoque, Cogua, Pacho, San Cayetano y Susa. De la superficie total del páramo (casi 42 mil hectáreas), 5 mil están están en Subachoque, municipio donde vive María Elena. El Páramo de Guerrero es uno de los páramos más degradados del país. Se cree que el 70% de sus tierras se ha deteriorado por la acción de las malas prácticas agrícolas, el pastoreo intensivo y la minería indiscriminada.  Sus sueños de terminar los estudios se volvieron a aplazar cuando fue mamá a los 15 años. La situación trajo nuevas responsabilidades pero también muchos gastos, que ella y su esposo Carlos no podían atender. Así que comenzó a lavar ropa para sus vecinos y hacer almuerzos para trabajadores, que repartía llevando a su hija en brazos. Fue una época difícil — pero qué es fácil en esta vida?, se pregunta. Sin embargo, los deseos de aprender seguían vivos. A los 27 años supo de un plan de estudios para adultos en un colegio de Subachoque. Y no lo pensó dos veces. Fueron dos años yendo y viniendo del pueblo. Pero valió la pena. María Elena vive en la vereda Pantano de Arce, ubicada en la parte del Páramo de Guerrero que corresponde a Subachoque, un municipio cercano a Bogotá. Allí viven 70 familias cuyo sustento deriva de la agricultura, principalmente del cultivo de la papa, y la ganadería, dedicada a la producción de leche. La mayoría de las fincas pertenece a pequeños agricultores, quienes producen papa y leche para su autoconsumo. El resto arrienda sus tierras a productores de papa, un cultivo que demanda grandes cantidades de productos químicos. En 2015 sucedió algo que cambiaría su vida. Sus vecinos empezaron a contarle sobre una técnica de cultivo que hacía uso racional de los recursos naturales. Lo que más le impactó fue saber que podía producir papa sin usar químicos. Es que siempre le parecieron muchas las aplicaciones que debían hacerle al cultivo (entre 15–20). Pero todos le decían que era la única forma de producir papa en el páramo.Decidió entonces experimentar con lo que en ese momento supo que se llamaba agricultura orgánica. Junto con algunos vecinos empezó a sembrar papa de forma orgánica, siguiendo las indicaciones de José Hernandez, un ingeniero agrónomo que vive en la vereda.  Y después de muchos ensayos y errores se dio cuenta que podían producirla en sus fincas, de buen sabor y textura, a pesar de las condiciones extremas de clima y altitud del páramo. Para ese entonces ya eran once los productores comprometidos. Y aunque eran conscientes que la producción disminuía, si no usaban químicos, también sabían que podían venderlo a un mayor precio, si lograban darle un valor agregado. Entonces averiguaron y les recomendaron, como primer paso, oficializar ese grupo de productores. De ahí nació ASOARCE, la Asociación de productores agroecológicos del Pantano de Arce. Con el tiempo aprendieron sobre la técnica, se volvieron hábiles en seleccionar la mejor semilla de papa, conocieron productos biológicos que protegían al cultivo de enfermedades y supieron qué plantas ahuyentaban los insectos que dañan la papa. Si bien hasta dentro de un año van a recibir la certificación como productores de alimentos orgánicos, los frutos del trabajo se ven ya. No sólo están produciendo papa orgánica (variedades comerciales y nativas) sino también coliflor, brócoli, cebolla, remolacha, cubios, yacón y quinua. María Elena es la representante legal de ASOARCE. Pero su trabajo no se detiene allí. Además de su rol como esposa, madre y abuela, María Elena atiende reuniones semanales por ser secretaria de la Junta de Acción Comunal de la vereda Pantano de Arce y delegada de las mujeres campesinas ante el Consejo Consultivo de Mujeres en Subachoque. Y gracias al premio recibido, ahora podrá aprender y compartir los frutos de su estudio. Su vida está llena de ocupaciones, pero así le gusta. A los 35 años, María Elena sigue siendo diferente. Igual que lo fue su abuela materna. El premio de María Elena lo concede Both Ends, una organización no gubernamental (ONG) holandesa que trabaja con grupos de justicia ambiental* de países pobres y en desarrollo para lograr un mundo sostenible, justo e inclusivo. Uno de sus proyectos, Joke Waller-Hunter (JWH) Initiative, otorga una pequeña subvención para la educación y capacitación de las personas designadas por su organización como futuros líderes potenciales. * Justicia ambiental significa que todos tienen derecho a vivir en un medioambiente saludable y seguro, sin importar raza, origen étnico o ingreso.       ​

Cómo restaurar el Páramo de Guerrero usando agricultura orgánica: El caso de la papa

El río Frío que nace en el páramo provee de agua a la represa de Tibitó, la cuál ... de Guerrero usando agricultura orgánica: El caso de la papa.

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