Páramo de Guerrero: Descubra qué hacen los agricultores para protegerlo

 

Cenaida, Elena y Barbara son tres campesinas que viven en una vereda de Subachoque, un pueblo cercano a Bogotá.

 

Ellas tienen sus fincas en el páramo de Guerrero.

 

Hacen parte de la Asociación de productores agroecológicos del Pantano de Arce, ASOARCE.

 

Desde hace tres años siembran en forma orgánica papa y hortalizas para restaurar los suelos de su finca.

 

Y aunque el rendimiento puede ser inferior al de otros cultivos vecinos, sus productos son de excelente sabor y textura.

 

Sin recurrir a los agroquímicos.

 

Por qué hay agricultores que sacrifican parte de su producción para proteger los páramos?

Cuál es la urgencia por conservar estos frágiles ecosistemas de los que depende el abastecimiento de agua de muchas ciudades?

 

Una fábrica de agua y vida

 

Los páramos son ecosistemas de alta montaña presentes en algunas regiones tropicales de Centro y Suramérica, Asia, África y Oceanía.

 

En el continente americano están en Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. Por lo general se ubican arriba de los 3.000 metros sobre el nivel del mar.

 

Colombia tiene la mitad de los páramos del mundo, con una extensión de 2.9 millones de hectáreas. Allí viven más de 300 mil personas, entre mineros, agricultores y ganaderos.

 

Gracias a su capacidad de almacenamiento y regulación hídrica, los páramos abastecen de agua a 16 ciudades capitales y 73 hidroeléctricas. Además suministran agua para producir alimentos y leche a quienes habitan los páramos.

 

Pero se están deteriorando rápidamente.

 

Debido principalmente a la extracción minera, la agricultura intensiva, la introducción de especies exóticas, la expansión ganadera y el pastoreo extensivo, y el turismo sin control.

 

Hoy los suelos paramunos tienen poca materia orgánica, sufren de compactación, y su porosidad se ha deteriorado a tal punto que muchos ya no almacenan ni liberan agua de forma gradual. Igualmente, su capacidad para captar carbono (CO2) ha disminuido.

 

Se calcula que cada metro cuadrado de páramo produce hasta 1 litro de agua al día

 

¿Por qué la asociación decidió proteger a su páramo?

 

 

Porque sus integrantes entendieron que su páramo estaba perdiendo dos de los beneficios más importantes:

 

(llamados generalmente servicios ambientales o ecosistémicos)

 

  • Abastecer de agua fresca a una gran cantidad de compatriotas, y

 

  • Capturar al principal gas invernadero que emiten los países industrializados: el CO2

 

Los páramos retienen casi toda el agua lluvia que cae en sus tierras.

 

Y no se evapora por la presencia permanente de nubes y bajas temperaturas de la zona.

 

Posteriormente es liberada para llenar lagunas, quebradas y ríos.

 

Es decir, lo que originalmente fue agua lluvia se convierte gradualmente en caudal de agua dulce, lista para ser consumida.

 

Por otro lado, los páramos también absorben grandes cantidades de CO2. Inclusive, en mayor cantidad que las selvas tropicales y las llanuras.

 

A través de un proceso favorecido por las bajas temperaturas, convierten el CO2 en materia orgánica.

 

Tal es la cantidad de CO2 que absorben, que el departamento de Boyacá estudia la posibilidad de vender el carbono que captan sus páramos.

 

La idea surge de la necesidad de conseguir recursos para financiar la protección de los páramos y ofrecer alternativas económicas a quienes viven en ellos.

 

Una hectárea de un páramo protegido puede capturar en un año hasta 200 toneladas de CO2 equivalente

 

 

¿Qué está haciendo la asociación para protegerlo?

 

El Páramo de Guerrero es uno de los páramos más degradados del país.

 

Se cree que el 70% de sus tierras se ha deteriorado por la acción de las malas prácticas agrícolas, el pastoreo intensivo y la minería indiscriminada.

 

Como todos los pequeños productores del páramo, los miembros de ASOARCE viven de la agricultura.

 

Hace tres años iniciaron un programa de transición hacia la producción orgánica de papa y hortalizas.

 

Y dan un especial énfasis a las variedades nativas.

 

A través de actividades de cooperación, ayuda mutua y autogestión, los asociados han demostrado que pueden trabajar de forma efectiva cuando persiguen un bien común.

 

El primer objetivo que se fijaron fue adaptar las variedades de papa y hortalizas a las condiciones adversas de clima y altura del páramo.

 

La idea era protegerlo, pero al mismo tiempo, desarrollar una actividad rentable.

 

Para cumplir dicho objetivo, siguieron las recomendaciones del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) sobre agricultura orgánica y buenas prácticas agrícolas.

 

Así mismo, cumplieron la normativa de protección ambiental propuesta por la Corporación Autónoma Regional (CAR).

 

Al final cosecharon papas y hortalizas de excelente sabor y textura, para consumo fresco y procesamiento, y de forma sostenible y orgánica.

 

Sus productos empezaron a ser comercializados bajo la marca Páramo Farms, contribuyendo así a la sostenibilidad de los programas de reconversión del Páramo de Guerrero.

 

 

Palabras finales

 

Los agricultores de ASOARCE han demostrado que son capaces de producir alimentos sin degradar el suelo. Y lo hacen a pesar de las condiciones adversas del clima y altitud del páramo.

 

Sin embargo, para llevar a la asociación a un "próximo nivel" y asegurar su sostenibilidad, hay que apoyar sus esfuerzos.

 

Por ahora, es necesario fortalecer la comercialización de sus productos y consolidar a ASOARCE. Sólo así podrá trabajar con un mayor número de agricultores y restaurar y proteger mas hectáreas.

 

Si usted o su organización puede contribuir a que la asociacion pase a ese próximo nivel, por favor comuníquese con Margarita Cabal, margaritarcabal@gmail.com.